REFERENCIAS HISTORICAS SOBRE LA ASOCIACION DE MAESTROS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

La Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires es la primera entidad gremial, mutual y cultural del magisterio bonaerense y una de las más antiguas del país y de Sudamérica.
Su extraordinaria trayectoria tiene tantos años como el siglo ya que fue fundada, en asamblea de delegados del magisterio, el 25 de diciembre de 1900 y desde entonces continúa firme su acción.
Su fundador y primer presidente fue el Prof. Jorge A. Susini, extraordinario educador, quien habiendo recibido su título de maestro de manos de Sarmiento, era por esos años Director de la Escuela Nº 1 de La Plata, luego profesor de la Escuela Normal y del Colegio Nacional.
En una serie de reuniones preliminares celebradas en la casa del Prof. Susini y de otros distinguidos maestros platenses, se bosquejaron las bases y la organización de la futura entidad.
La idea fue tomando cuerpo en los últimos tres meses del 900. Se recibe el aliento de maestros del interior de la provincia y de la Capital Federal, entre ellos el Prof. Víctor Mercante, Director de la Escuela Normal de Mercedes y activo colaborador de los años iniciales.
La Asamblea de Instalación se lleva a cabo en los salones del Club La Plata con la presencia de 59 delegados, correspondientes a 46 distritos de la Provincia, con “el objeto de constituir en el magisterio una asociación gremial con propósitos definidos de solidaridad propia, defensa y dignificación profesional”.
Continúa, al día siguiente, en los salones de la Universidad donde se discute y aprueba la Carta Orgánica. La Asamblea se prolonga hasta el día 28 de diciembre, día en que se efectúa la clausura.

Es elegida la primera Comisión Central y proclamado Presidente por unanimidad el Prof. Jorge A. Susini.
La flamante comisión inicia con entusiasmo su labor: la Asamblea le ha dejado recomendaciones: solicitar la reforma del Reglamento de Escuelas en las partes que afecten directamente al magisterio y las que están en contraposición con artículos de la Constitución y de la Ley de Educación Común; solicitar al H. Senado la no supresión de ítems del Presupuesto. Otras necesidades más se van planteando a los Poderes Públicos y a las autoridades escolares, paralelamente con las tareas de organización de la entidad y concientización de los maestros, sobre las ventajas que representa agremiarse (toda una novedad en una época en que el sindicalismo deba sus primeros pasos).
La tarea es ardua; los medios de difusión, pocos; los colegas están dispersos en la gran extensión del territorio provincial y muchos en lugares aislados. Hasta ellos había que llegar, apoyarlos, brindarles ayuda solidaria, proporcionarles información, libros y material que pudiesen necesitar para cumplir su tarea. El plan era ambicioso, pero se fue cumpliendo con verdadera vocación de servicio.
A la primera Comisión Central sucedieron otras y otras más. Anualmente se renovaban y cada año se expandía la obra; en la cabecera de los distritos provinciales se iban constituyendo las Comisiones Locales: en 1904 se contaban más de sesenta.
A fines de 1902 se había obtenido la Personería Jurídica e instalado una oficina con empleados.
En 1903 comienzan a funcionar, en los distritos organizados, servicios mutuales de atención médica y farmacéutica: se crea un fondo para ayuda a maestros discapacitados, o con enfermedades de larga duración; y se establecen cuotas extraordinarias para un subsidio a deudos; comienza a editarse La Revista, “publicación mensual de información y doctrina” que “defiende los intereses del magisterio y propende a constituir su unión”. A poco cambia su denominación por “Revista de la Asociación de Maestros”. En ella se publican artículos pedagógicos, trabajos sobre distintos temas, de cultura general, noticias de la entidad, presentaciones, cartas de asociados, balances, nómina de afiliados por distritos, etc.
Bajo la presidencia del Sr. José Santamarina (años 1904 a 1907) la Revista se transforma en un Boletín Mensual que se distribuye entre todos los asociados. Bajo la forma de revista unas veces, y de boletín otras, se publica durante muchos años en forma ininterrumpida, constituyendo su colección un testimonio valiosísimo de la trayectoria de la entidad, de sus luchas sin claudicaciones, de sus jornadas de trabajo, de sus memorables asambleas, actos culturales, homenajes, de su permanente preocupación por la educación, por la ayuda a las escuelas, por su interés por contribuir a una mejor atención de la niñez y de los jóvenes.
La acción de la Asociación de Maestros se hace sentir con fuerza en todos los órdenes: las autoridades escuchan con atención su palabra. No todo lo pedido se logra, pero se va avanzando. Puede decirse sin temor a exagerar que la gran mayoría de las leyes y disposiciones que reglamentan el ejercicio de la profesión docente en la provincia recibieron aportes significativos de la Asociación de Maestros.
Por el año 1904 el Sr. Werfield Salinas (de Mercedes) es delegado para visitar Cuyo y funda en San Juan y Mendoza, Asociaciones de Maestros similares a la de Buenos Aires. Se realiza asimismo en San Luis.
La idea de propiciar la Federación del Magisterio Argentino, expresada por la Asamblea Constitutiva, es considerada con especial preocupación por los directivos de la Asociación y se trabaja en ese sentido.
La entidad crecía y las exigencias de comodidades eran mayores. En 1909 se resuelve construir en el terreno de la avenida 60 y calle 12 de la Capital de la Provincia la “Casa del Magisterio”.
La preparación del proyecto se le confía al Ingeniero Arquitecto Don Isaac Villamonte, quien elabora los planos de un edificio de importantes dimensiones, acorde con las ambiciosas indicaciones recibidas de la Comisión y con la monumentalidad que caracterizaba, en la joven ciudad, a los edificios públicos.

El proyecto tuvo concreción parcial; con esfuerzo pudo levantarse tan sólo un ala, la que actualmente existe sobre la avenida 60.
Alrededor del año 1914 pudo habilitarse en ella la sede social con oficinas para atender la administración, la sala de la presidencia, salón para asamblea y actos, biblioteca, comodidades para el funcionamiento de la Comisión Local y amplio subsuelo con espacio para depósito, archivo y unidades sanitarias.
Esta Casa fue lugar de encuentro, de estudio y debate de generaciones de educadores y sigue siéndolo en la actualidad.
Fue ámbito, el 26 de diciembre de 1919, del Primer Congreso del Maestro Argentino, importantísimo evento convocado por la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires, que contó con la presencia del Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Dr. José S. Salinas; el Presidente del Consejo Nacional de Educación Dr. Angel Gallardo; los directores Generales de Escuelas de la Provincias de: Buenos Aires, Dr. Antonio E. Hiriart, de Tucumán Dr. Jorge Walter Perkins y de San Luis, Dr. Modesto Quiroga.
Una pléyade de educadores de extraordinaria relevancia participaron activamente de las deliberaciones, convocados por el Presidente Sr. Jorge Selva imprimiendo elevada jerarquía a este Congreso.
Los temas tratados, todos de gran importancia para la educación y los educadores, y sus resoluciones fueron editadas en 1920 en un tomo por la Asociación de Maestros.
Funcionó también el Banco Escolar creado bajo los auspicios de la entidad respondiendo al deseo reiterado en la Asamblea Anual Ordinaria de diciembre de 1918.
Según expresa el Presidente Sr. Jorge Selva, en la presentación de la Asociación ante la Cámara de Diputados: …”que lejos de descansar sobre un concepto puramente comercial y especulativo no es más que uno de tantos organismos del cuadro de las realidades de la mutualidad y la cooperación”.
Las Comisiones Locales trabajan con entusiasmo en sus respectivos distritos, crean bibliotecas; receptan necesidades, problemas, reclamos que elevan a la Comisión Central; canalizan las solicitudes de los asociados; recaudan las cuotas sociales, brindan servicios; erigen Panteones, ayudan a escuelas muy necesitadas; propician reuniones para intercambio de experiencias; realizan concursos; hacen veladas artísticas y actos culturales.
En algunos casos (excepcionales por cierto) en pos de beneficiar al docente, se consiguieron créditos bancarios para paliar la desazón de los colegas a quienes se le debían meses de sueldo, salvándolos así de la usura.
Consecuentemente con la idea de unidad del magisterio, estableció contactos con otras agrupaciones de educadores en el exterior.

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